La Oposición sin Gobierno
Cuatro ha montado un nuevo reality posprandial al socaire de Fama. Es la continuación del Supermodelo más noctívago y más de teléfonos blancos, que en esta edición sube la edad y permite los hombres, en una competición de pretendidas bellezas en un lujoso crucero. En esta edición sur mer han volado todos los jurados, presentadores y monitores salvo el fotógrafo. Se incluye a un individuo indescriptible, profesor de estilismo, un tal Jousi del que adjunto un video en el que registra los armarios de las chicas. Por si tenéis la decencia –y el aburrimiento- de no mirar el vídeo, en él pregunta por las taquillas y la concursante le dice que la ropa está en el armario. Amaneradamente, el tal Jousi objeta que “armario es un rango querida” y que eso son “taquillichis”.
Aunque más tarde, uno se entera que un vestidor es el nivel superior del armario, esa percepción de grados me hace recordar aquel llamado Cuaderno Azul en el que Aznar anotaba sus más íntimas lucubraciones y que, a medida que la frente de Josemari se nimbaba de laureles, la carpetilla pasó a libreta y de ahí a Cuaderno Azul, como si fuera el Amarillo de Pániker lleno de amor y muerte, de sexo y razón, o el Gris de Plá, un totum revolutum mezcla de crónica e introspección, y desde luego, a pesar de la homonimia parcial, muy alejado del Azul y Marrón de Wittgenstein, hacia donde quizá apuntaba sabiéndose un intelectual (Botella dixit).
El caso es que en aquella carterilla Aznar guardaba el secreto de su gobierno, de su sucesión y quizá la lista de verbos irregulares en inglés que tan útil le fue para poner los pies sobre la mesa de Bush.
Y como es sabido, todo lo que no es tradición es plagio, y en el PP, lo requeté es la sucesión digital. Fraga nombró a Aznar, Aznar nombró a Rajoy y Rajoy, qué coño, quiere nombrar, al menos, a su equipo. En sus filas piensan que la Soraya no va a estar a la altura, pero mirando un poquito nada más atrás ¿alguien daba dos duros por el Aznar de los ochenta, aquel sin pulseras, ni peinados porque-yo-lo-valgo? ¿o por Zapatero cuando era el menos conocido del cuarteto? ¿Hubiéramos supuesto tanto horror del primer Acebes?
Y mientras el mundo se desbarata al Gobierno se le ve en las honras fúnebres –¿demasiadas, no?- y en poco más, eludiendo Somalia, bordeando Taguas y esperando que el azar modere unas cifras poco favorables y desatasque el cuarto millón pendiente de sentencias.
Quizá me falten luces para advertir la gran obra, quizá requiera lupa y esclavina para darme cuenta y hoy me sienta demasiado Watson, como cuando su amigo de la pipa le dijo que aun quedaba por explicar el misterio del perro. ¿Qué misterio? ¡El perro no hizo nada esa noche! Sherlock replicó: -Ese es el misterio.
Tags: cuadernos, estilismo, misterio, sucesión
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