Eufeismos
Por fin separamos el descontrol, la falta de orden de la ideología. Al fin un gobierno de izquierda entiende que el piquete sólo tiene razón cuando sus argumentos se la dan, no por puro nominalismo sindical. Ya era hora que se ataje la imposición de la fuerza con la fuerza misma, con detenciones, multas, calabozos e indemnizaciones. A ver si alguna vez los actos ilegítimos tienen consecuencias legales negativas. Sé que los medios de comunicación no ayudan mucho, que sacan más la sangre de las brechas de los manifestantes que las de los policías, aun siendo estas últimas más numerosas, que casi se culpa al gobierno de que unos hijos de puta quemen a un tipo en su propio camión, que te amenacen con informarte la cara y que además exijan que no se les confunda con terroristas, y que, por otro lado, gracias al mercado y sus leyes, algunos minoristas hagan su agosto en junio con la mercancía almacenada y que disfrazan de encarecida en origen; casi nada ayuda cuando no llamamos a las cosas por su nombre. Me imagino a tantos varones en la cama atribuyendo su espléndido gatillazo a un período de dificultades objetivas, pidiendo árnica y tiempo a ver si se recupera, a ver si un deus ex machina sale de los cuerpos cavernosos y platónicos y arregla la noche. Pero Aido tampoco ayuda al facilitar que esas miembras de la pareja se rían de esos otros miembros laxos, aceleradamente desacelerados, que propagan la humillación diciendo que no importa, que la extienden diciendo que les pasa a todos. El desastre siempre va precedido de una mala comunicación.
Pero en esta semana el grupo socialista ha estado listo –ojo a la rima de género- disparándose con balines para que la auténtica balacera del 22 no le acribille. Hasta el presidente ha atajado bien el festival del humor de Pío García Escudero en el Senado. Ahora que todo el mundo cuenta la historia del emperador desnudo –que infancia más dura han tenido, siempre con el mismo y único cuento-, ahora decía, es necesario reflejar a la portavoz vestida, ya que, por lo visto, dentro del incremento de altos cargos, el gobierno ha incluido un comando sartorial, extremadamente nocivo, que diseña la vestimenta de la portavocía de la oposición. Sé que, por ese modelito, Yves Saint Laurent llorará en el cielo del dios Indra donde hay una red de perlas colocadas de tal modo que si uno mira a una de ellas ve en ella a todas las demás. Cada objeto en el mundo no es simplemente él mismo sino que incluye todos los demás objetos y de hecho es todo lo demás. Aprendizaje debido para ambos partidos. También sé que comentar esto es frívolo e impropio. Pero no me castiguen sin antes valorar el modelo. Ya verán que es de risa. O riso.
Tags: eufemismos, piquetes, trajes
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