El crepúsculo de los endiosados
¡Qué mal educado es! Creyéndose una novia de otra época, que da vueltas alrededor de la iglesia para dar tiempo a llegar al petimetre del novio que no alcanza a acertar con la lazada de la corbata y que va ya por dos mudas interiores, arruinadas por los nervios. Esa novia recorre las calles adyacentes con el padrino, hasta recibir la llamada de su mejor amiga que le indica que su compañero para la eternidad por fin ha llegado. En ese momento se prepara para la entrada triunfal. Es su gran día y nadie va a arruinarlo. Así llegó el presidente de honor del PP al Congreso de su partido en Valencia. Tarde, interrumpiendo el acto, como la Gloria Swanson del partido, apareció concediendo abrazos, bendiciendo con carantoñas, negando algún reconocimiento. Esa novia de Frankestein que merodeaba la Iglesia –pongámoslo en mayúscula- irrumpió sin corbata, mostrando la traqueotomía con la que mantiene el doble lenguaje de soy un humilde y disciplinado militante y sois unos mierdas que no habéis sabido defender mi legado.
Horas de brushing le daban ese aspecto de maduro heredero con descapotable, ese desaliño intelectual a medio camino entre el On the road y el On the Rock, entre la generación beat y el Gibraltar español que para él solo fue Perejil. Percatado de que estaba relegado al sábado, quiso transformarlo en su Sábado de Gloria, permitiéndose entrar con sintonía musical, atusándose el pelo, vestido para matar, para recordar a esos que se llevan el balón si no juegan y que se han demostrado tan prescindibles. Vino para defender sus posiciones ¡Azores, presente! Vino para ensayar esa sonrisa guiñada de mandíbula desarticulada, esa que tanto nos gusta a los que sinceramente le queremos.
Vino para seguir mintiendo, para insultar, para decir que sus únicos enemigos son los enemigos de la democracia. Vino para continuar el discurso de Acebes que dijo que la imagen de Regina Otaola izando la bandera de España en lo alto del ayuntamiento de Lizartza quedará en la memoria colectiva. Esa es la memoria que quieren, la de anteayer, ¡ay, si se supiera más de la trama civil del 23F! Y decirnos que los españoles se equivocaron al votar socialista. Qué lección de democracia y de autocrítica. Dice también que a nosotros no nos ha unido nunca ni un barón, ni una corriente, ni una sensibilidad, ni por supuesto la pertenencia a una determinada generación. Lo que nos ha unido son nuestras siglas. Qué magisterio sobre ideología y pensamiento político. Acebes no se corta, probablemente haya quienes pueden decir una cosa por la mañana y por la tarde, la contraria. Nosotros, no. Eso es cierto, esperan a la mañana siguiente, a leer el ABC, otros El Mundo, a escuchar la COPE, otros Onda Cero para determinar cuáles son ese día sus principios inamovibles.
Dicen que Rajoy ha ganado, que la vieja guardia se va, que Arenas y Gallardón son los próximos reyes del mambo. Que los críticos han sido castigados. Veremos. Si se va Astarloa y llega Mar Blanco la resultante intelectual es clara. Si se va Costa y entra Moragas más seso a la balanza. Eso sí, Ana Botella se consolida y el brillante número 2 de las elecciones, Pizarro, desaparece de los tableros.
Y eso que Jóvenes y veteranos, pata-negra y recién llegados fueron exhortados por Acebes como necesarios. Veremos quienes son ahora los pata negra, quizá de ahí deban provenir las bellotitas de los mocasines castellanos de Aznar. Quizá sirvan, más que como alimento, para ocultar las pezuñas.
Tags: asiento, educación, peinado
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