Encuestas de enero

Después de una década de navidades que celebraban hasta los pavos, nos llega un futuro empinado y empecinado. Empinado por los desafíos que habrá que enfrentar, de toda índole, no solo económica, y empecinado por la contumaz costumbre que tenemos de exigirnos sentimientos agónicos, de refocilarnos en el desastre.

Solo hay que recordar, que durante la pasada legislatura, la mayor preocupación de los ciudadanos fuera el terrorismo cuando fue el período entre elecciones con menos muertos y con más detenciones.
Estos días se ponen de actualidad los asesinos que salen con las condenas cumplidas, doctrina más, beneficio menos mediante, por, justamente, asesinatos cometidos en los ochenta. Concretamente hubo un año, 1986, que se perpretaron sendos atentados, en la calle Juan Bravo y en la plaza de la República Dominicana, ambos en Madrid, con pocos meses de separación. Decenas de guardia civiles muertos. Años difíciles, no comparables a la actualidad afortunadamente. Mi memoria es débil, pero no recuerdo que la Iglesia sacara la gente a la calle en aquellos infaustos años. Ni que tantos, que pasearon el loden por la plaza de Colón contra Zapatero, se hubieran entrenado con las numerosas demostraciones de la llamada Iglesia Vasca en la que Setién y aquellas pastorales fueron las versiones light de sustentadores morales del terrorismo.

Ahora Cospedal, qué gran Abogada del Estado se ha perdido España, soporta de buena gana insultos contra la postura blanda de su partido, con tal de que llamen traidor y asesino al presidente del Gobierno y ella, desconocedora de la historia, de la Constitución y de todo aquello que valga para romper la concordia que dicen querer, pueda encontrar unos micrófonos amigos para escupir que hay que cambiar las leyes para que los asesinos no salgan, dicho con voz compungida para que sonara a cadena perpetua, pero sin decirlo, sin proponerlo. Que se moje solo la Chacón. ¿Pudieron hacerlo durante sus ocho años de gobierno? Claro, cuatro fueron de mayoría absoluta. Pero no contaron con que Zapatero en su malicia variaría el paso del tiempo y lograra, para su desesperación, hacer que un año fuesen solo doce meses, ¡un año, doce meses! ¡qué descaro tiene este mentiroso traidor! y que los asesinos salieran a la calle con la mierda esa inventada por el PSOE que es la reinserción y el ordenamiento jurídico.

Esto es lo que nos espera cada tanto, los asesinos, los ladrones, los empresarios culpables más prescritos que proscritos, los jueces indultados por gobiernos amigos, terminarán de rendir cuentas y saldrán. Eso dice el principio cabal del Estado de Derecho. Hay otras formas, hagamos la justicia retroactiva, pongamos cadena perpetua strictu sensu y demos la bienvenida a la pena de muerte. Requiere un cambio constitucional, pero aprovechamos que ahora se reivindica a Elena como reina ¡qué preguntas hace el periodismo de investigación! y volvamos a otros tiempos. Pero hay que proponerlo, defenderlo, votarlo y ganarlo. Claro que también hay soluciones para eso. Volvamos a unas cortes por tercios en las que todo estaba ya cerrado por la mano amiga. Más fácil todavía. Puestos a hacer revival de todo, por qué no el aborto retroactivo. Los embriones los escojo yo.

¿Y los medios? ¿Y su responsabilidad para crear un estado de opinión, en lugar de informar? Nadie lee nada, mucho menos dos periódicos. Lo de tres es multitud. Escuchan un poquito de Antena 3, comentan la noticia de la COPE con el taxista y ya están preparados para la vida moderna.

El CIS de estos días proclama que para el 58’6% de los ciudadanos la coyuntura es mala o muy mala y el 47% cree que dentro de un año será peor. Uno de cada dos españoles nos ha salido experto. Experto vaticinador. Cómo me gustaría que la siguiente cuestión fuera ¿Por qué piensa eso? Y la que yo me hago y comparto con ustedes es ¿cuántos de esos clarividentes distinguen el PIB del IPC?

Mi Pepito Grillo –Leandro María para el siglo ahora que ya se están familiarizando con él- dice que ya estamos de nuevo sacando las esencias. A Leandro María le pasa lo que a muchos, que lee lo justo e ignora que más de un tercio de nuestros conciudadanos desconocía que el PP y el PSOE habían celebrado sendos congresos. Un 35’5% no había oído hablar de la reunión cainita de Valencia ni de sus preparativos. Un 40% no lo había hecho con el PSOE. De los enterados, un 39% siguió el congreso popular con poco interés y un 40% con ningún interés. Parecido para las decisiones sobre aborto, eutanasia del PSOE.
No estamos hablando de recitar la ponencia maldita de San Gil o decir el segundo apellido de Costa. No, es simplemente saber con quienes nos estamos jugando los cuartos. Pues nada, todos a ver repetido el gol de Torres.

Así que cuando los medios sacan en portadas nuestras opiniones, en lugar de sentirnos recompensados por ello, deberíamos pasar a las páginas de deportes a ver si se nos pega algo de algún número uno.
Pero los empresarios están en las mismas. La mayor parte dice que el Gobierno no  lo ha hecho bien. Con esta memoria mía tampoco recuerdo bien si salieron en 2007, 2006, 2005, ¿sigo? a decir con los bolsillos llenos, repletos, qué bien lo está haciendo el Gobierno. Sería lo justo. Seguro que lo hicieron. No lo recuerdo, pero debieron hacerlo.

Así que debe ser mi memoria. Mi débil memoria.

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