De Colegios y Competencias
El otro día el circunspecto Comisario Castilla decía que cuando se tienen amigos, los psicólogos no son tan necesarios. En cuanto nos descuidemos montan un Colegio Profesional de Amigos. Unos pocos de honorarios mínimos y a tirar. El psicólogo como cuarto en una partida de mus.
Los Ingenieros Técnicos consiguieron hace años borrar el nombre abominable de peritos y ahora quieren que se les homologue con los superiores por eso del grado de Bolonia y su maestría correspondiente. Bolonia un asunto casi inabordable, en la que tener opinión es casi imposible porque lo que uno lee es contradictorio, no entre sí, no crean, es contradictorio con la lógica que es más antigua y básica.
Me imagino que los aparejadores están preparando la misma carta a los reyes magos. Y me pregunto cómo me disfrazaré de arquitecto a partir de unas fechas, porque una cosa es el título, que no es nada, y otra la pinta, que lo es todo. Quizá lo resuelva a base de complementos en los 8 días de oro de El Corte Inglés que son dos semanas, con lo que hemos de suponer que Isidoro es de letras.
El asunto de los Colegios Profesionales es peliagudo y la Comisión Nacional de la Competencia les está leyendo la cartilla. Y a su vez está entrando en el terreno del ejercicio profesional con diferentes acreditaciones. Quieren romper la unión sacrosanta de título y profesión tal y como sucede con los periodistas en donde no se necesita ser licenciado en periodismo para ejercer la profesión como de hecho se puede ver cada día en la prensa escrita y audiovisual. Es cuando usted se pregunta ¿pero dónde habrá sacado este chico el título? Claro que hay licenciados en derecho, en físicas o ingenieros navales actuando como periodistas con excelente rendimiento, pero los cotos cerrados de otras profesiones no alegran nada a los plumillas recién egresados en paro.
Volviendo a los colegios es evidente que el ejercicio profesional en algunos casos debe acreditarse con determinada titulación y que no valen comodines, pero otra cosa es que se requiera la colegiación para el ejercicio profesional.
Pongamos el caso de los profesionales que actúan para la Administración en exclusiva. Arquitectos, abogados, médicos que pueden presentar sus titulaciones universitarias, sus postgrados y demás formación que les capacite para la función y que no necesitan en absoluto un colegio que intermedie entre el ejerciente y el ciudadano. Ya se ha encargado la Administración de validar la capacitación, pero el Colegio actúa obteniendo poder y dinero mediante la colegiación obligatoria.
El Colegio actúa como un parapoder sobre los honorarios, sobre la publicidad o sobre la actividad en diferentes lugares del Estado. Crean unas normas deontológicas propias y establecen preceptos más allá de las leyes generales y a veces las contradicen.
Las cuotas de ingreso pueden oscilar entre los 0 euros de los Ingenieros Industriales de Canarias hasta los 6000 euros de los Procuradores de Madrid. Si quieres trabajar procura traer la pasta, debe ser su lema mafioso.
Una cosa es que se asocien para defender la profesión al estilo sindical, para conseguir mejores precios en compra por volumen como en las famosas hermandades o para jugar al mus, y otra es que impidan el ejercicio si no pagas una cuota mensual. Para ser detective privado basta con una habilitación del Ministerio del Interior, pero para ejercer en Cataluña te tenía que habilitar el Colegio profesional de Detectives Privados de Cataluña cuando el Colegio era inexistente en el resto de España. No sé como no se me ha ocurrido ponerlo en mi calle. En Valencia se lo curraron y allí el visado del Colegio de Detectives Privados le da validez como prueba documental en procedimientos judiciales. De huelebraguetas a vestir puñetas. Toda una carrera.
Cada gremio se ha ido buscando la vida para hacerse importante o para creérselo. Hay un decreto, el 902/1977 que regula la profesión de decorador y prevé un Colegio. Antes era la salida profesional del armario de muchos y la alternativa a las malas estudiantes de familias bien. Y ya ves tu, ahora se pueden colegiar.
Lo que es fantástico es que se deje regular el ejercicio profesional a las Autonomías. Así existen colegios provinciales y colegios que agrupan a los provinciales en esta locura por la simplificación que tenemos los españoles.
Por ejemplo, qué pasa con Notarios y Registradores en el resto del mundo. En el siglo XIX en Europa era necesaria una autorización por parte del gobierno para crear una empresa. En América Latina, por ejemplo, se siguieron los lineamientos del Código de Comercio español. Otro fue el caso de Norteamérica, donde, al adoptarse el sistema del common-law, la expansión fue más rápida por lo que, en su momento, existían más empresas en Norteamérica que en toda Europa. Actualmente, si el país es más rico, se necesitan menos procedimientos y dinero para crear una empresa y si el país es más pobre se necesita cumplir con más requisitos y un capital inicial mayor. Los Notarios no son parte del proceso de registro en los países del norte y raramente son utilizados en los países del common-law. A diferencia en los países de América Latina y aquellos en los que el idioma oficial es francés, la presencia del notario en este proceso es obligatorio. En aquellos lugares donde el notario es necesario para autorizar documentos, el proceso de registro se vuelve más oneroso. El proceso de colonización aseguró la existencia de esta institución en muchos países del mundo.
Así que por un lado se podría prescindir del notario pero alguien debería actuar en algunas circunstancias necesarias de fe pública, por lo que el cambio debería venir por hacer procedimientos más sencillos, hacerles prescindibles en más trámites y rebajar sus honorarios y someterles a una competencia mayor. A todos nos gustaría ser imprescindibles para que algo sucediera en la vida de las personas y encima además ser el único capacitado.
Por ejemplo si usted quiere aumentar la hipoteca que tiene sobre su casa y pasar de 100.000 euros con que la constituyó y de los que debe 60.000 todavía a la cifra original y seguir pagando unos años más o aumentar la cuota, el notario debe intervenir. Es un acuerdo entre el banco y usted, el mismo bien, el mismo banco y el mismo usted. El banco le mira e incluso en estas épocas de desconfianzas mutuas, el banco cree que usted pagará lo que debe, como ha hecho durante los últimos años. Pues se tiene que meter la tasadora a decirte que el bien vale más que antes, lógicamente, después de tantos años y cobrarte por ello. Deben creer que en este tiempo has cambiado la orientación del inmueble u otro desastre que pueda aumentar la consideración del bien. Copian el papel de hace unos años, hacen nuevas fotos con los niños más crecidos y tu con más tripa y te cascan seiscientos euros ¡Mira el pajarito! Y el tasador al menos viene a casa y es educado y no se queda, pero el notario recibe en su despacho. Te pone hora y día y te pasa a unos despachos en los que te sonríe amablemente y te enseña sus gemelos, los de la camisa, no crean que va en pantalones cortos, y saca una pluma buena y le hace alguna pregunta capciosa al del banco para que creas que está de tu lado, mira las fotos de los carnés y piensa cómo ha envejecido este tío desde la última vez y firma con cachondeo como si dibujara en el aire la zalema de una reverencia son sombrero, sonríe de nuevo y se va dejándote con unos cientos de euros menos y con el pesado del banco que lleva filis en los zapatos tan deslustrados como tu.
Y luego al Registro. Otro tanto igual pero a este ni le ves. Quizá estén todos los registradores en Santa Pola, la patrona de los Lacostes, de regatas y esperando un arrocito negro o una buena caldereta.
Así que aumentar la hipoteca se convierte en un jaleo impresionante que sería perfectamente evitable. Pero se han montado un tenderete de locura, endogámico, caro, y obligatorio que para sí otros quisieran. ¡Haberte hecho la oposición! dicen bajando la ventanilla del Maserati. Y quizá debiera. Todos deberíamos ser notarios y poder vivir mejor y disfrutar de la obligatoriedad pública y de la libertad privada. Quizá la cabeza no nos da para más. Pero la función jurisdiccional es mucho más importante. Privar de libertad a alguien, obligarle a indemnizar, incapacitarle son asuntos supremos comparados con la labor notarial o registral, y diagnosticar una cefalea o una úlcera, diseñar un polígono, o educar a un niño son trabajos de enjundia que no se pagan de la misma forma.
Seguro que Castilla, el comisario, tenía razón. Si tienes dos amigos notarios no te hace falta un psicólogo. Unos te hacen soñar y el otro te jode los sueños.
Tags: colegiación, exclusividad, honorarios
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17 Noviembre 2008 at 7:56 pm
Bueno, mejor que lo de amigos notarios es lo de amigos ricos… esa profesion si que no falla. Y mira que he intentado colegiarme… pero que no hay forma!! lo del amigo psicólogo es porque ya que no eres rico, pues que la depre te salga económica, no??
¿qué tal vamos Luis??
saludos
la que derriba a los muros antes de ser derribada por ellos
17 Noviembre 2008 at 9:19 pm
Que qué tal voy. Muy solo. Y cuestionándomelo todo. Has estado un poco perdida aunque he visto muchas fotos explicativas del mundo en tu sitio. Algo sí debe estar pasando por tu vida, al menos la que se explica detrás de los post.
Besos
18 Noviembre 2008 at 10:07 pm
Al final vamos a acabar por convertirnos en una interrogante gigante…
16 Junio 2009 at 8:20 pm
Querido graciosillo:
Soy Decorador y diseñador de interiores, nuestra regulación de atribuciones profesionales tiene más años que tú y el oficio estaba siglos antes todos nosotros. Lo de Salir del armario en tiempos de “Paco” era delito, ahora no, así que sal tranquilo mirate el ombligo puedes ligar con machos de bellas artes, arquitectos, ingenieros, médicos, en cualquier profesión los encuentras, no es nada malo, graciosillo.
16 Junio 2009 at 11:03 pm
Se nota mon amour que no has entendido nada, quizá es falta de diseño interior, del propio, para que te quede más claro.