¿Merece la pena?
Hoy ha sido un día importante. Ha sido un día audiovisual. He oído el goodbye de Bush con mueca incorporada y he visto la captura de Cheroqui con ch enorme de indio americano, que me tienen harto con sus grafías para las cosas de todos y el seguidismo de los medios, hablando de zulo, kale borroka, ikastola en lugar de agujero, bronca callejera o escuela. Que me voy. A pesar de ello, que Bush desaparezca y que apresen a Cheroqui es para abrir una botella de txacolí –ahora sí- californiano y celebrarlo.
Quizá lo haga. Aunque hoy tenía idea de despedir este blog. Analizado en términos de rendimiento, el apalancamiento me come. He establecido una regla que la suma de lecturas debería equivaler al tiempo de edición. Puedo escribir un par de líneas para que me cuadren las cuentas o buscar lectores desesperadamente.
Todo empezó con un propósito balsámico y en cierta medida era un desahogo. La cuerda no se ha soltado, no crean, pero la inversión de tiempo quizá es excesiva. Y no piensen que utilizo horas en escribir, en realidad soy bastante rápido y me lo paso bien, pero me gusta ser detallista y me pierdo a veces en comprobaciones.
Lo de tiquismiquis ya lo era antes, y los periódicos los leía igualmente, no consumen un tiempo nuevo, pero la actitud con la que leo es distinta. Como saben tampoco soy de entradas breves, me enrollo como las ciudadanas iraníes y en mecanografía uso dos dedos y lo que es peor, una sola cabeza.
Pero lo que me lleva a echar el cierre es que todo sigue igual. Nunca pensé cambiar el mundo, acaso a empeorarlo con mi presencia, pero eso era una consecuencia indeseable. Lo que pasa es que cada día hay más cosas que te hacen pensar y escribir y ya no me quedan terapias ni tricíclicos para tanta melancolía.
Vamos rápidito. Si usted supiera que tiene en el jardín de su adosado un cadáver, fingiría no saberlo mientras toma el aperitivo o diría, esto hay que sacarlo de aquí. ¿Lo normal, no? Fíjese si encima presupone que conoce al cadáver. Pues hay una línea de pensamiento, fósil, pero pensamiento al fin y al cabo, que mantiene que con unas patatitas y unas aceitunas y mucho vermú se acaba todo recuerdo. Y lo analizan desde ópticas que nada tienen que ver con el asunto, por más agudas y certeras que sean. Pero mire joven, es que hay un cadáver. Quizá más. ¡Cómo no voy a comprobarlo!
Lean un poco más sobre Sor Maravillas y sin persignarse, que luego los canonizan sin anestesia, asómbrense de la vida patológica de la santa.
Más cosas. Al gobierno catalán no le ha gustado el último número de The Economist. Se quejan de que no les entienden y que hay que abrir nuevas embajadas catalanas. Sí, han leído bien. Cosas de las Autonomías. Mírense los calendarios de vacunaciones de cada comunidad. Para pillar algo.
¿Se han fijado la cantidad de organismos reguladores que existen y que no han hecho nada? Agencias de rating, un banco de España, una Reserva Federal y así uno por cada país, el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el propio G7, el G20, la Comisión Europea, el Foro de Estabilidad Financiera… ¿pero que necesita esta gente para hacer las cosas bien?
Y la banca española hinchando pecho con silicona del contribuyente. La magia del storytelling que hace que nos enorgullezcamos de nuestra banca. Tengo hipoteca y zoy español, cazi na. ¿Recuerdan los versos de Cohen? And what can I tell you my brother, my killer. / What can I possibly say? La banca, nuestra hermana, nuestra asesina.
Y matan a un chaval que la prensa encumbra por su apellido, dicen que tenía hasta madera de líder. Cómo no advertirlo en un tipo que a los dieciocho años está en segundo de bachiller. Como si hubiera que añadir detalles a la muerte para no merecerla. Y todo para no hablar de que la discoteca acumulaba 47 denuncias, los mazas 12 demandas, que el reglamento está transferido a las Comunidades y no estaba desarrollado porque Esperanza Aguirre se gasta el dinero como Dino de Laurentis produciendo películas. Ah, que la pasta de De Laurentis era de él. Los 15 millones de euros de Garci eran nuestros. Con sus canapés se los coman. Que el alcalde de Madrid ha cerrado ahora la discoteca. Que el otro día estaba jugando a alta política y no tuvo tiempo. ¿Para qué coño los escogimos? ¿Cuántos matones se necesitan en los cines, en los teatros, en las bibliotecas, en los museos?
Piden que se den más matemáticas a los sanitarios, que por lo visto no saben calcular la dosis de insulina y se le muere la gente. Es una regla de tres. Para un kilo de peso tanto para X… y no saben hacerlo.
Un tercio de toda la pasta mundial está en paraísos fiscales. Para los sanitarios uno de cada tres euros, dos de cada seis,… Dicen ahora que convendría quitarlos. ¡Cómo es que existen! La tercera vía socialista británica está de los nervios. Gibraltar, Islas del Canal, Isla de Man suponen la principal vía de elusión fiscal. Quiero que Brown me explique el concepto de solidaridad.
Y encima si te haces las piernas completas, Dermoestética te regala las axilas y las ingles. ¿Cubre el sistema nacional de salud el tráfico de órganos?
¿Es para chapar el blog o no?
Tags: adios Bush, cierre, hola Cheroki
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18 Noviembre 2008 at 11:21 am
Querido amigo, te podría dar muchos motivos para que no cerraras el blog. Motivos sobre tu forma de pensar, de escribir, sobre tu (mi) “terapia”. Pero seamos egoistas (como siempre) no chapes: mi salud mental lo necesita.
18 Noviembre 2008 at 12:46 pm
Me da un poco de vergüenza contestar, voy a parecer a Felipe González y sus amagos. Honestamente creo que hay un pontón de mejores cosas que hacer que leer blogs, el mío en particular, porque como dice el hermano calvito siempre escribo de los mismo. Otra cosa es que sea una salida para la vena gamberra y espere al 20N fecha en la que se entierran las peores cosas.
18 Noviembre 2008 at 1:08 pm
Bueno pues te lo diré de otra manera: ¡vamos hombre no me jodas!