P(adre) P(utativo) Bono
El concepto hijo de puta puede entenderse como insulto simple al gamberro que se salta un STOP y que podría sustituirse por otros calificativos injuriosos sin merma de su objetivo. Pero también puede referirse al fruto del acto sexual desordenado intermediado por un pago monetario.
Del primero seguramente tienen noticias como emisor y receptor, así que dejémoslo estar. Los segundos son tipos normales o tan diferentes como los huérfanos de solemnidad, los abandonados en la inclusa por padres incapacitados por su economía de juguete o por madres avergonzadas por una sociedad indigna que no acertaron con su pareja, más indigna aún. O los acogidos por la Administración tras desastre parental multifactorial. Antes, esta carne de torno, recibían nombres que les acompañaban e identificaban ante los demás de por vida. Eran Iglesias, Expósito sus apellidos, pero esos chavales eran como los demás en su origen pero desiguales en sus oportunidades.
Nuestro presidente del Congreso, José Bono ha abierto una tercera categoría, no sé si por compartir fonética con sus señorías o por significar a todos los que no están de acuerdo con él. Tus argumentos son de hijo de puta. Solo un hijo de puta como tu puede opinar de esa forma. En el recuento de la votación los hijos de puta han obtenido… Es posible que sea una forma de expresarse. Quizá es la forma que tiene para hablar con los diputados del PP refiriéndose a los del PSOE. Fabra también llamó así a su interlocutor socialista en Castellón. Por las risotadas de los populares a la confesión sin celosía de Bono, así debe conocerse a los socialistas.Y la verdad no entiendo la discriminación que se hace al PP. Con lo que hacen por merecer la consideración.
Y para evitarla reivindico una placa para todos los hijos de puta agraviados por las palabras de nuestro criptocardenal José Bono. No es cuestión de salir a la calle con camisetas de Yo también soy un hijo de puta, no sea que te multen por saltarte el STOP, pero sí de reclamar la mayor celeridad y distinción para la causa. Así cada hijo de puta del mundo se verá recompensado y honrado en nuestras Cortes.
De forma simultánea, y en justa reciprocidad, cada iglesia, cada ermita, cada capilla debe poner una placa por cada diputado bautizado en sus pilas, por cada senador que haya recibido la comunión de su Sagrario. De momento solo pueden ser socialistas, pero dentro de nada serán todos. Felicitémonos pues por esta nueva consideración. La Iglesia tiene la suerte que con cuarenta años de dictadura de Franco, disminuyó considerablemente el número de representantes y por ende el gasto, aunque quizá deban incluirse también a los procuradores en el categoría de hijos de puta o a lo mejor solo al tercio de familia por esta especial relación filial de la taxonomía en cuestión.
A mitad de entrada descubro que Dios existe, que lee mis escritos directamente en el procesador de textos y que se ha chivado a Rouco mediante d-mail (divine mail) y han hecho cálculos y prefieren que Sor Maravillas desaparezca, que no están las cosas para tanta placa. Rouco ha llamado a Bono y este se ha retractado. Ahora quiere que pongan un póster de Vidal Sasoon en homenaje a su pelo rebrotado.
Pero yo no me apeo. Los hijos de puta no pueden asumir una nueva pérdida. Quieren su placa. Aunque sea vitrocerámica o en su defecto dental. Pero quieren placa. Parecen valencianos. Placa, placa, placa.
Tags: hijos de puta, placa
You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.
20 Noviembre 2008 at 12:21 am
Hace años, paseando por La Habana Vieja un cubano me enseñó un edificio indicándome que allí había habido un convento de monjas y que posteriormente, cerrado el convento, se ubicó una casa de putas, y comentó: “la verdad, mi hermano, casi el mismo negocio, ambos venden esperanza, ilusiones y felicidad.”
Cuento esto, porque yo también pensé hacer un post sobre Bono y la dichosa placa, y se me ocurrió que podía investigar si en el solar del Congreso, o de algun edificio singular, se hubiera ejercido la labor de lenocinio y pedir la placa correspondiente.
20 Noviembre 2008 at 9:35 am
Recordarás el viejo chiste de la confusión telefónica ¿Las hermanitas de los pobres? No, aquí somos las amiguitas de los ricos. Parece mentira que el algún momento alguien haya pretendido iniciar el asunto de la placa. Ya puestos que se la pongan al caballo de Pavía que bastante más relación tuvo con el Congreso que la enferma Maravillas.